Ser
estudiante en ambientes virtuales de aprendizaje implica más disciplina, tenacidad,
responsabilidad, dedicación y compromiso que estar dentro de un salón de
clases. El alumno estará obligado a hacerse cargo de su proceso formativo y a
dirigirlo; el autoaprendizaje lo posibilitará a ser más competitivo y aumentará
su confianza en él, volviéndolo más activo y capaz de solucionar sus problemas.
El desarrollo de las competencias interpersonales le facilitará relacionarse y
establecer vínculos con los demás; identificar, controlar y manejar sus
emociones le permitirá enfrentarse a la toma de decisiones. Asimismo, la
empatía es una cualidad que conseguirá incrementar su productividad y la
organización será esencial para un buen rendimiento escolar puesto que se
requerirá de una gran habilidad para lograrlo.
El
papel de las TIC en la educación virtual es fundamental pues ofrecen una gran
cantidad de servicios como correo y comercio electrónico, búsqueda de
información, entre otros. Las herramientas tecnológicas no deben ser un
impedimento para estudiar en línea ya que, en realidad, son un complemento.
Además de eso, será de suma importancia conocer la veracidad de la información
que consultemos.
El
docente estará encargado de promover el trabajo colaborativo puesto que mejorará
el desempeño, buscará el entendimiento e incluirá a las personas en la toma de
decisiones. Ser prudente con nuestro lenguaje facilitará la convivencia, será
preciso ser tolerantes, cautos y precavidos. La adquisición del conocimiento es,
evidentemente, lo más importante y seremos los únicos responsables de nuestra
situación académica y de cómo transformarla.
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